martes, mayo 05, 2009

Experiencia religiosa

Comed y bebed todos de Mí...

¿Quién dice que no se puede encontrar a Dios en las entrañas de la máquina capitalista?

Esta mañana en un Starbucks. Estoy chateando y terminando un ensayo, muy concentrado en mis asuntos. Dos mujeres (una rondando la cincuentena, otra 15 ó 20 años más joven) se ubican en la mesa próxima. Pasa un buen rato, quizá una hora o más. En algún momento escucho que una de ellas (la mayor) le dice a la otra: "Recuerda que Satanás está en todos lados". Obviamente llama mi atención. No escucho sino retazos de la conversación, que incluyen varias menciones al Señor y alusiones a cómo Satanás está dispuesto a engañarnos ("se puede meter en tu cabeza"). La joven se muestra profundamente conmovida y saca su Biblia. Juro que saca su Biblia. Lee un pasaje y la otra se lo explica (o eso creo que hace). "Si Dios te está diciendo algo, da el paso".

Sigue la charla en medio de aspavientos de la mujer mayor, que no levanta la voz pero sí los brazos. Está realmente emocionada. Saca su iPhone en funda rosa y de la pantalla lee unas palabras que yo asumo bíblicas. Al menos tienen el mismo tufillo profético y perentorio. Es su iGod. La conversación termina unos minutos más tarde con las dos mujeres intercambiando números telefónicos.

Yo escucho "Hey Jude" en mi iPod a todo lo que da.

lunes, mayo 04, 2009

de hoy

1. Me da gusto que el Tec haya alargado una semana su calendario escolar. 2. ¿Sabían que J.M. Le Clézio escribió un libro sobre Diego y Frida? Lo compré hoy en gandhi. Promete. 3. No me gustan las barras de pescado congelado que venden en el súper. 4. Reitero que será un error abrir restaurantes el 10 de Mayo. 5. ¡Quiero ir al cineeee! 6. La canción de hoy: "Count's Place", de Count Basie & The Kansas City 7.

domingo, mayo 03, 2009

En la madre

Pienso, o intento hacerlo, como el secretario de Salud.

La epidemia está controlada. Ha costado mucho tiempo, esfuerzo, y dinero (más de mil millones en estos días, sólo en pérdidas de los restaurantes en el DF). Afortunadamente, el virus es menos agresivo de lo que se pensaba en un principio y hay menos contagiados de lo que se temía. Parece que se puede volver a la normalidad el próximo miércoles. ¿Es así?

Los mexicanos llevamos 10 días encerrados. Los centros comerciales han estado semivacíos y los restaurantes y otros centros de reunión (cines, teatros, estadios) casi abandonados. Y viene el 10 de Mayo. Una celebración para la que los mexicanos no conocemos límites. Es tradición que en ese día (caiga entre semana o en asueto) los restaurantes se atesten, los teatros vean ocupadas todas sus butacas y los cines vendan con horas de anticipación todas sus localidades. Incluso si la gente no sale, se reúne (muchas veces por decenas) en una casa donde se da el aquelarre en torno a la Primera Dama de la familia.

¿Se imaginan lo que ocurrirá cuando millones de mexicanos que se han mantenido enclaustrados durante casi dos semanas se vean de pronto liberados en su primer fin de semana en el que, oh Fortuna, se celebra el Día de las Madres?

¿Volvemos el miércoles a la llamada "normalidad"?

Se ha avanzado mucho. Se han hecho bien las cosas. Parece que lo peor ha pasado. No parece que valga la pena arriesgar estos logros por una celebración folcrórica que en los días que corren se antoja más desaforada que nunca.

Mañana deciden las autoridades. ¿Ustedes qué decidirían si pudieran hacerlo? ¿Por qué?

sábado, mayo 02, 2009

Memorias de la influenza 06

Día extraño. Por la mañana, después de desayunar, decidí salir a comprar música. Se me antojaba probar algo nuevo, así que enfilé al Tower Records de Mundo E. Empecé a escuchar la nueva compilación de salsa de Putumayo cuando un empleado de la tienda me invitó cordialmente a salir. "Si tiene algún artículo qué liquidar, haga el favor de pasar a la caja, pues cerraremos en 5 minutos". Me explicó que era debido a la contingencia sanitaria. No me pudo explicar por qué la tienda estaba abierta cuando llegué.

Me dirigí a Plaza Satélite. Mixup. Poca gente. La tienda está abierta, pero a oscuras (como si se hubiera ido la luz, pero en el resto de la plaza la energía eléctrica no fallaba) y en la entrada estaban formados todos los empleados para no dejar pasar a nadie (como si hubiera una turba esperando pasar a robar). Nada de música, entonces. No hoy.

Pasé a comprar alitas adobadas al Superama. Vi el Barcelona - Real Madrid. ¡Qué partidazo! ¿Por qué nunca he visto un Chivas - América la mitad de bueno?

Luego fui a El Sótano. Compré dos libros: uno de crónicas de David Lida y una novela de Cormac McCarthy. Pasé a Starbucks por un chai latte con leche de soya. Frío, por supuesto. En casa redescubrí un disco que me ragalaron hace años: una compilación de Los Beatles increíblemente buena. Me la eché completa.

Más tarde vi la película Pacquiao - Hatton. Muy buena. Hatton empezó bien, pero en el segundo round descuidó la guardia y el knockout fue inevitable.

Antes de la pelea encontré este video de Bostich (Nortec). Hacía un rato que no escuchaba Nortec. Me trajo gratos recuerdos. La recomendación habitual: ¡suban el volumen!


viernes, mayo 01, 2009

Doctor Is OUT

Wiiiiiiii... ¡cesa ya, diversión!


Llevo ocho capítulos (¡ocho!) de la primera temporada de Dr. House y empiezo a percibir la decepción... Ocho capítulos ¡y no pasa nada! O, mejor dicho, siempre pasa lo mismo. Todos los episodios empiezan con la escena (que de repetirse tanto resulta ya predecible) de alguien haciendo algo perfectamente normal (corriendo, durmiendo, estudiando) hasta el momento en que empieza a convulsionarse, vomitar sangre o simplemente pasar a estado comatoso.

Corte a House repudiando el caso con alguna bromita siempre políticamente incorrecta en la que hace ver que sus pacientes le importan un comino. OK. Claro que termina aceptando el caso.


Corte a House en su oficina anotando en el pizarrón los síntomas del enfermo. Sigue una perorata de dos o tres minutos entre el médico y sus colegas: muchos tecnicismos incomprensibles cuya intención es ¿cuál? ¿Mostarnos lo
picudos que son los médicos? "Influenza H1N1" "Eso explica los mocos, pero no el aumento en sus niveles de cortisona" "Malaria africana" "Oh, claro, ¿y eso dónde deja a los leucocitos?" JOJOJO. House recomienda un tratamiento que, de entrada, nunca es acertado y pone a su enfermo al borde de la muerte. Lo regaña su jefa, su compañero, su subordinado se le pone al brinco, la mamá o esposa del paciente lo mira con ojos llorosos mientras le mienta la madre... él persiste, claro, y al final sabemos que su tratamiento, oh sí, era el correcto.

¿¡Y?!


Mi hermana me dice emocionada que no he llegado a la "mejor parte". ¿Cuál es? House sale con Connor (una doctora a su cargo, bastante guapa y como 25 años menor que él). ¿Eso es lo mejor? ¡No!, prosigue mi consanguínea, también regresa su ex. ¡La ex de House! ¡Y luego su jefa también quiere salir con él! ¡No maaa!


¡¡¡Woohoo!!!


Ya de veras: ¿esto es una serie o una telenovela? ¿Por qué habría de interesarme con quién sale o no House? ¿Dónde está la brillantez de una serie que no ha despegado ocho capítulos después de su inicio? ¿Dónde la creatividad de un guión que se repite incesantemente, variando sólo la enfermedad y el paciente?