miércoles, agosto 07, 2019

¡Vamos, muchachos!


¿Cómo sería el mundo si en él habitaran súper héroes como los de DC y Marvel? ¿Habría más justicia si tuviéramos al Capitán América combatiendo terroristas? ¿Habría equidad de género con alguien tan poderosa (y empoderada) como la Mujer Maravilla? ¿Serían los océanos más limpios si se encargara de ello Aquaman?

Según The Boys, la nueva serie de Amazon Prime, ese mundo sería mucho peor que en el que vivimos. Los súper abusarían de su poder constantemente, actuarían con base en métricas de popularidad en redes sociales y serían administrados por una empresa privada que ofrecería sus servicios al gobierno que mejor pudiera pagarlos. Habla Garth Ennis, guionista del cómic que dio origen a la serie: "Los súper héroes en el mundo real serían una mezcla de políticos y estrellas de rock. Estarían rodeados de brillo y glamour, pero también tendrían un efecto real en las personas comunes. Ese sería el momento en el que las corporaciones se involucrarían: los convertirían en una marca qué desarrollar y cuidar".  

Y este es probablemente el mayor acierto de The Boys: nos ofrece personajes realistas. Los súper héroes no son aquí esos mamarrachos santurrones a los que estamos acostumbrados desde finales de la Guerra Fría (y mucho más presentes desde el incontrovertible éxito de las películas del Universo Marvel). Sí, tienen súper poderes, pero sus pulsiones siguen siendo humanas, y por la misma razón son propensos a ceder al "lado oscuro de su fuerza" (no hay súper poder que proteja contra la vanidad).

Otro punto a favor es el tono. En el ánimo rompedor de la serie, la tesitura es casi siempre brusca, e incluso estridente. Hay muchas palabrotas, varias escenas de sexo (no tan explícito) y aún más de violencia (muy explícita). Sin ser precisamente revolucionarios, los productores han sabido generar y mantener un discurso rebelde contra el statu quo, dando por hecha la corrupción de los políticos, la ambición de las corporaciones y la obsequiosidad de los medios de comunicación. 

En este mundo tan sombrío, la única esperanza recae no en los súper héroes (eso está claro) sino en un grupo de descastados que por muy turbios motivos decide emprender una misión prácticamente suicida. Una misión que en días por venir confirmará su segunda temporada. La primera ya pueden verla completa en Amazon Prime.     

jueves, mayo 30, 2019

El cuento de la criada

Publicada por primera vez en 1985, esta novela no sólo ha envejecido con mucha dignidad, sino que mantiene una sorprendente y vigorosa vigencia. 

En futuro distópico en el que cunde una epidemia de esterilidad, una narradora en primera persona (la criada del título) nos cuenta su historia como una de las mujeres que sirve como madre (pero no esposa) de uno de los "Comandantes" que ocupan los muy pocos lugares de alto rango en la sociedad. Todas las libertades que en los '80 eran comunes, ahora están restringidas o eliminadas. Es común ver colgados a los disidentes: médicos que practican abortos, sacerdotes (las religiones están prohibidas) y homosexuales, entre otros. 

La narración inicia in media res, intencionalmente carente de muchos detalles, lo cual genera una incertidumbre muy eficaz para el lector que ha de continuar leyendo para completar el cuadro. En varios momentos la criada nos dice que no desea contar su historia y cambia su versión, haciendo aún más desconfiable su papel de narradora. El final abierto deja muchas incógnitas, y sobre todo un amargo sabor de boca al darnos cuenta de que ese mundo atroz está más cerca de lo que nos imaginamos.      

Margaret Atwood (Canadá, 1939) recibió un par de premios por esta novela en 1985. Desde entonces ha sido un referente sólido de las letras canadienses. Fue Premio Príncipe de Asturias en 2008 y, dicen los que saben, es frecuente en la lista de candidatos al Nobel. Yo no había leído algo de ella nunca, pero El cuento de la criada me ha sorprendido muy gratamente. Es un texto inteligente y valiente que, a casi 35 años de publicado por primera vez, sigue poniendo puntos sobre las íes respecto al hecho de que los derechos y privilegios que gozamos hoy (democracia, liberación femenina, libertad de expresión, etcétera) no son definitivos. Y que bastan sólo algunas variables no tan difíciles de combinar para que los retrocesos ocurran en nombre de una sociedad más ordenada y segura.  

MGM ha producido una serie con base en el texto. No la he visto, pero sé que en estos días se estrena la tercera temporada (ya no basada en la novela de Atwood). Las dos primeras pueden verse en FOX. 

---

El cuento de la criada, de Margaret Atwood, está editado por Salamandra. La edición impresa cuesta $345 en Gandhi. La versión electrónica cuesta $229 (para Kindle). 

domingo, enero 06, 2019

El lado oscuro del "Primer Mundo"

Gunter Wallraff (1942) es periodista de investigación desde 1966. En Alemania, su país natal, es una pequeña celebridad debido a su estrategia para obtener información: se disfraza y se infiltra durante semanas o meses en empresas, colectivos y sindicatos. Es muy famoso su reportaje Cabeza de turco, publicado en 1985, en el que retrató las condiciones de trabajo de los inmigrantes indocumentados en la Alemania de mediados de los '80.

En este libro Wallraff presenta algunos reportajes más recientes, aunque no todos están basados en su método de "infiltración", pues varios son investigaciones que él mismo realizó con base en testimonios que le hicieron llegar. El trabajo de Wallraff mantiene un enfoque social que en ningún momento oculta: quiere demostrar cómo una economía como la alemana (la más importante de la Unión Europea) ha fallado al momento de equilibrar la balanza social y, por el contrario, ha aumentado la injusticia y empeorado las condiciones de trabajo de millones de personas. Desde el título anuncia que estos reportajes surgen de la convivencia con los "perdedores del mejor de los mundos", es decir, los de abajo en la escala social en uno de los países más prósperos del planeta. 

Sin duda las piezas mejor logradas son aquellas en las que el autor participó activamente (como infiltrado). Muy notables son los primeros dos trabajos del libro: en uno se disfraza de negro y así recorre varios lugares de Alemania: la xenofobia galopante de casi todas las personas con las que se encuentra es verdaderamente aterradora; en otro se disfraza de indigente y así se lanza a la calle para vivir un invierno (un infierno) poniendo a prueba la asistencia social alemana, que se demuestra hiperburocrática y casi totalmente indolente ante las personas sin hogar.

Basado en testimonios y documentos obtenidos a través de terceras personas, Wallraff presenta trabajos también valiosos sobre la precariedad de los empleados ("socios") que trabajan en Starbucks y el acoso laboral (mobbing) en algunas empresas (públicas y privadas) de alto nivel.    

La lectura del libro es muy desconcertante en cualquier contexto, pero en México resulta escandaloso preguntarse: "Si eso pasa en Alemania, ¿cómo será aquí?" Por ejemplo: el autor alemán se dice indignado porque una cuarta parte de la población económicamente activa de su país percibe un salario bajo. ¿Qué pensaría del caso mexicano, donde según cifras oficiales (Coneval) el 50% gana sólo entre uno y tres salarios mínimos (entre 2 y 6 mil pesos) al mes? Si Wallraff se queja del despiadado acoso laboral de algunas empresas contra sus empleados "problemáticos" y consideramos que Alemania es sexto lugar en el Índice Global de Estado de Derecho, ¿qué podemos suponer que ocurre en México, 92 en la misma tabla?

La conclusión de Wallraff no es nada halagüeña: en Alemania, dice, "la injusticia ha aumentado y las condiciones de vida no se han vuelto más humanas, sino todo lo contrario". Si así están las cosas en el "mejor de los mundos"... ¿cómo estamos en los "suburbios"?
---
Con los perdedores del mejor de los mundos, de Günter Wallraff, está editado por Anagrama (2010). La edición impresa cuesta $390 en Gandhi ($300 en Amazon con envío gratuito si tienen suscripción Prime). No hay versión electrónica.