viernes, junio 03, 2005

The Monterrey Post 01

Pasan de las 10 de la noche.
Temperatura en el cuarto de Foco, el amigo que me hospeda en Monterrey: 29.4 grados. El calor ha superado mis expectativas. Las bermudas que traje "por si las dudas" serán -a no dudarlo- parte de mi atuendo este fin de semana.
Más allá del calor, el Tec de Monterrey es un lugar que vale la pena conocer: no tan grande pero a todo lujo. Imaginen que en la entrada al campus se encuentra una estela de piedra en la que se lee: "Todo el dinero del mundo no significa nada. Lo que perdura son las buenas acciones que hacemos para nuestros semejantes". Interesante bienvenida a una universidad que, me dicen, no cobra menos de 60 mil pesos por semestre a nivel licenciatura... Tienen pavorreales en los jardines, internet inalámbrico en áreas públicas y acceso irrestricto al estadio de los Rayados (caminamos por la pista sobre la que Ana Guevara volará el próximo fin de semana), entre otras linduras.
En un rato iremos a la Macroplaza a cenar con amigos de Foco. Hay posibilidades de visitar el que los ingenieros llaman aquí el Puente Atarantado (en realidad es Atirantado, claro) que, me dicen, es un buen espectáculo nocturno.
Para mañana el plan es todavía un poco incierto. Hay posibilidades de que vayamos a desayunar al Tec unos chilaquiles reversibles (alimento oficial de los Borregos). Luego al Museo de Arte Contemporáneo y por la tarde al Parque Fundidora para el concierto de los Dos Tenores y medio.
Me despido ya. Son las 10:22, y seguimos en 29.4 grados.
Ya sé por qué Pavarotti canceló su participación de mañana. No fue laringitis... ¡temía derretirse bajo el sol neoleonés!

2 comentarios:

Berenikkha dijo...

Pues veo que ya entraste con ganas en el verdadero infierno sobre la tierra: el norte de Mèxico. Personalmente, me declaro fan de las instalaciones del Tec de Monterrey en cualesquiera de sus campus (o campi..depende de como quieras el plural), pero especialmente el "Garza Sada" es en donde se ve que el dinero puede hacerlo todo; paradójico y para reírse es el slogan en la entrada. Los edificios inclinados -perdonarás mi ignorancia arquitectónica- son en suma, impresionantes, nada más qué decir... Sólo, recordarte que los regios, por presumidos, son los más odiados en todo en norte, y yo no creo que son en absoluto codos o tacaños...para nada... cualquiera envidia la gran vida que se dan, ¿o no?... en fin, a mí, Monterrey me parece una ciudad en suma limpia, amena, desarrollada y agradable a la vista cuando se tiene un gusto "moderno", porque a excepción del centro, todo lo demás es impresionantemente nuevo, quizás incluso, el tono colonial del centro también es recientemente creado, no conozco la historia de la ciudad... ah! un par de cosas más: La primera vez que estuve ahí, pensé que la silla a la que se refiere con el cerro emblemático era una mecedora, me costó mucho imaginar la silla de montar... En fin, cuando se va a Monterrey, uno agradece las ventajas del aire acondicionado y la abundancia de líquidos refrescantes... ¡Feliz Estancia!
Paola B. Khanno

Pepe dijo...

Sí, el campus del Tec en Monterrey es muy bonito pero, la verdad sea dicha, no se compara con la CU de la UNAM, que es mucho más majestuosa, funcional... y plural.
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¡Y yo también pensé que el Cerro de la Silla semejaba una silla como de mesa! Eso fue hace 10 años, cuando fui por primeran vez. Mi desilusión fue grande. Pero una vez que asimilé la idea de la siila de caballo, el Cerro tuvo sentido.
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Otra cosa que me gustó y agradecí de Monterrey: hay un Seven o un Oxxo casi en cada esquina. Vi muchos más que aquí. Y allá eso es buenísimo, porque casi en cualquier momento y lugar puedes entrar por una botella de agua.
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Monterrey me gustó, sin duda. Pero no es una ciudad en la que me gustaría vivir. Ni vacacionar.