domingo, febrero 27, 2011

Casi el paraíso

Noviembre, 2010
Cocoyoc, Morelos, Mx
[Con agradecimiento a los amigos W]

Inició el FICUNAM


Una golondrina no hace verano, reza el dicho. Esperamos, siguiendo la misma lógica, que una película no haga festival. Porque sorprende de poco grata manera el hecho de que La última cacería del búfalo (The Last Buffalo Hunt) haya pasado con éxito el rasero de los programadores de un festival (el FICUNAM) que aspira a convertirse en pocos años en el más importante de América Latina.

Y es que la proyección de este filme de Lee Ann Schmitt y Lee Lynch nos recuerda la razón por la que varias de las películas presentes en los festivales más renombrados del mundo no encuentran acomodo en las salas de cine comercial: simplemente, porque no lo merecen.

La película inicia con una pantalla negra de varios minutos y el sonido de varias aves trinando. Uno espera que al crear semejante expectativa por la primera imagen de la película ésta resulte poderosa, incluso memorable. A cambio recibimos la figura rechoncha de un cazador que prepara su arma para disparar a un búfalo que aparece en segundo plano. Presiona el gatillo. El animal cae al suelo. El cazador sonríe. O no. A quién le importa.

La historia que nos proponen los documentalistas es anodina sin concesiones: la caza del búfalo en Utah ha dejado de ser un ritual indio para convertirse en una actividad más o menos lucrativa (y legal: ni siquiera la emoción de lo prohibido nos conceden los directores). De los personajes, a cuál más insignificante: un guía que asume su cotidianidad con resignación, uno de sus asistentes que hace pan para cenar en el campamento, una mujer que encuentra divertido (o algo así) matar búfalos como pasatiempo.

¿Dónde está el valor de la película entonces? No en los terragosos paisajes de las planicies mormonas de Utah. Tampoco en la denuncia (débil, obvia) de un ritual indio convertido en otro capitalista. ¿La banda sonora? Intrascendente. ¿El manejo de la cámara? Por momentos, torpe. Lo peor de todo: la película resulta aburrida. Y hay muchos adjetivos que una película en competencia puede permitirse: provocativa, polémica, agresiva incluso... pero jamás ha de admitir el de aburrida. La última cacería del búfalo lo es, y en grado máximo.

Y uno piensa, si esta película fue seleccionada para competir por el máximo premio del FICUNAM, ¿cómo habrán estado las películas que quedaron fuera? ¿Es éste un ejemplo del nivel de cine que nos ofrecerá el Festival? ¿En serio nadie está haciendo mejor cine que éste en el mundo?

Atención, organizadores del FICUNAM: la sala Juan Ruiz de Alarcón ocupó el 20 por ciento de sus butacas en una función de competencia oficial. Y el fracaso no puede atribuirse a mala difusión del evento, o a escasa cultura cinematográfica del público (no va al CCU "por accidente"). La película es mala, y el Festival no deberá tolerar este tipo de desatinos si se propone ser tomado en serio.

lunes, enero 03, 2011

Mishima de película

Lo escribí en una ocasión anterior, no hace mucho: Yukio Mishima, uno de los escritores japoneses más importantes de la segunda mitad del siglo XX, tuvo en vida una historia fascinante digna de sus mejores novelas.

Esta misma intuición la tuvo el director estadounidense Paul Schrader, quien hace poco más de 25 años acometió la empresa de dirigir Mishima: A Life in Four Chapters, combinación muy afortunada de información biográfica del autor junto con algunos de los pasajes más representativos de tres de sus obras. La propuesta visual es sobresaliente (varios momentos del filme transcurren en decorados teatrales, en alusión a la creencia de Mishima --y de tantos otros literatos-- de que la vida es un escenario y nosotros, sólo personajes) y la inconfundible partitura de Philip Glass completa una película que en 1985 ganó el Premio a la Mejor Contribución Artística de ese año en el Festival de Cannes.

Si les gusta el cine o la literatura (o ambos), no dejen de ver Mishima, que el crítico Roger Ebert ha calificado como "la menos convencional de las películas biográficas, y sin duda una de las mejores".

domingo, diciembre 12, 2010

Lecciones de los alumnos

El profe George Steiner


Con gratitud, a Lalo Díaz

Soy profesor, pero no estudié Puericultura, Pedagogía, Ciencias de la Educación, ni alguna carrera afín. Como muchos colegas, me puse frente a un grupo de alumnos casi por accidente, y nunca pensando que sería algo de largo aliento. Llevo tres años y medio en esto y continúo eludiendo el término definitivo cuando me refiero a mi trabajo. Sigo adelante fascinado por mi día a día, y motivado por las posibilidades que entraña mi labor cotidiana. Este ritmo frenético me lleva, a veces, a la angustia de asumirme como un profesor improvisado; al desazón que me provoca imaginar que empecé demasiado tarde una carrera para la que no me bastará la vida entera. 


También a veces, llegan a mis manos libros luminosos como éste. El título es Lecciones de los maestros (Siruela, 2007) y el autor es George Steiner, legendario profesor de literatura comparada y uno de los intelectuales más importantes del último medio siglo. Tiene 81 años, y no resulta difícil asumir este libro como una especie de ars poetica de su actividad magisterial.

La obra es una recopilación de las Conferencias Charles Eliot Norton que la Universidad de Harvard le invitó a dictar entre 2001 y 2002. En los textos, el profesor hace un recorrido de la actividad docente desde Sócrates hasta nuestros días, pasando por Jesús, Dante, Nietzsche, y la tradición confucianista (aparte de la judía, desde luego) en una revisión si no exhaustiva sí muy precisa de lo que ha significado, significa y significará ser profesor (y alumno).

No puedo dejar de recomendar esta lectura a cualquier persona que en algún momento de su vida se haya planteado ser profesor/a. Pero voy más allá: esta no es una lectura especializada sólo para profes. Cualquiera encontrará en ella un espejo en el cual reflejarse: porque todos en algún momento de nuestras vidas hemos enseñado algo o aprendido algo de alguien.

He escuchado de profesores más avezados que yo argumentos tanto afirmando como negando la idea de que el maestro aprende de y con sus alumnos. Mi experiencia personal me inclina ineluctablemente hacia lo primero. Este libro es clara muestra de ello: no lo habría leído si no hubiera recibido previamente la recomendación de uno de mis ex alumnos.

¿Por qué uno hace lo que hace? ¿Por qué dedicarse a ser maestro? ¿Qué sentido tiene seguir planeando clases en la era de Wikipedia y Google? Responde Steiner: "Ningún medio mecánico, por expedito que sea; ningún materialismo, por triunfante que sea, pueden erradicar el amanecer que experimentamos cuando hemos comprendido a un Maestro. Esta alegría no logra en modo alguno aliviar la muerte, pero nos hace enfurecernos por el desperdicio que supone. ¿Acaso no hay tiempo para otra lección?"


Ojalá sí, maestro. Ojalá. 

Genial cartelera

Dos buenas películas estrenadas este fin de semana en México. Las dos abordan personajes geniales. Van las reseñas en clave sustancial.
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En The Social Network (Fincher, 2010) nos enteramos de cómo Mark Zuckerberg (un nerd socialmente acomplejado pero informáticamente superdotado) inicia facebook como parte de una estrategia de venganza luego de que su vida social se reduce a embriagarse solo en su habitación y bloggear basura contra la gente que le cae mal. En el camino recibe ayuda de un grupo de amigos (especialmente uno) a los que eventualmente traiciona en aras de mantener el poder en su empresa. Resulta notable (y mucho más perverso) que a Mark no le interese el dinero, sino precisamente el poder. Quizá el acierto más grande de la película sea la canción con la que el director David Fincher decidió ilustrar su última escena: nos enteramos de que Zuckerberg se sale con la suya mientras se escucha "Baby You're a Rich Man", de Los Beatles. Imposible no detectar el sarcasmo: "How does it feel to be / One of the beatiful people?..." Dicen que es altamente oscareable. Yo pienso que es buena, pero no mucho más que eso.

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En Nowhere Boy (Taylor-Wood, 2009) asistimos al desarrollo de John Lennon como un joven conflictuado por sus atípicas y tormentosas relaciones familiares. Al parecer, John nunca superó del todo el trauma de su madre ausente. También nos enteramos de cómo conoció a los amigos que lo llevarían a formar su primer grupo musical y, eventualmente, Los Beatles. Hay mucho de instintivo en ese John Lennon adolescente que disfruta con la provocación y la rebeldía. Lo vemos imitando a Elvis, y envidiando su suerte: "Why couldn't God make me Elvis?", le pregunta a su madre, que le responde: "'Cause he was saving you for Johnn Lennon!". Nowhere Boy ganó este año el Premio a la Mejor Película Independiente en el Reino Unido. Evítenla si lo que buscan es una bio-pic con muchas canciones tarareables: el soundtrack es memorable, pero no incluye una sola canción de Lennon/McCartney.