lunes, abril 09, 2007

La belleza pasa desapercibida

Publicado hoy en El País.com
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Viernes, 12 de enero de 2007. Hora punta en una estación de metro en la ciudad de Washington. Un músico toca el violín vestido con vaqueros, una camiseta y una gorra de béisbol. El instrumento es nada menos que un Stradivarius de 1713. El violinista toca piezas maestras incontestables durante 43 minutos. Es Joshua Bell (Estados Unidos, 1967), uno de los mejores intérpretes del mundo. Tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca. No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizando un experimento recogido por el diario The Washington Post: comprobar si la gente está preparada para reconocer la belleza.
El experto Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EE UU, había previsto que el músico recaudaría unos 150 dólares y que, de mil personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza. Hasta un centenar, según Slatkin, echaría dinero en la funda del violín. Pero eso no fue lo que ocurrió.
Joshua Bell, el violinista, fue un niño prodigio que, a sus 39 años, no ha dudado en quitarse el aura de virtuoso intocable. Ha llegado a aparecer en la versión estadounidense de Barrio Sésamo. También interpretó la banda sonora de la película El violín rojo, que fue galardonada con un Oscar. Bell no sólo respondió encantado al reto de tocar en el metro, sino que además insistió en llevar su valioso Stradivarius.
El músico arrancó con la chacona de la Partita número 2 en Re menor de Johann Sebastian Bach. A los tres minutos, un hombre desvió su mirada para fijarse en el músico. Fue su primer contacto con el público del metro.
32 dólares
A los 43 minutos habían pasado ante él 1.070 personas. Sólo 27 le dieron dinero, la mayoría sin pararse. En total, ganó 32 dólares. No hubo corrillos y nadie le reconoció.
"Era una sensación extraña, la gente me estaba... ignorando", declara Bell al Post. El virtuoso asegura que habitualmente le molesta que la gente tosa en sus recitales, o que suene un teléfono móvil; sin embargo, en la estación de metro se sentía "extrañamente agradecido" cuando alguien le tiraba a la funda del violín unos centavos.
Expertos citados por el diario aseguran que el contexto importa, y que una estación de metro en hora punta no permite que la gente aprecie la belleza. Mientras, Bell recuerda con amargura los peores momentos: cuando acababa una pieza, nadie aplaudía.
Sólo una persona se detuvo seis minutos a escucharle. El treintañero John David Mortensen, funcionario del Departamento de Energía de EEUU, quien declara al periódico que la única música clásica que conoce son los clásicos del rock. "Fuera lo que fuera" lo que estaba tocando el virtuoso, declara Mortensen, "me hacía sentir en paz".

domingo, abril 08, 2007

Sunshine

La nueva película de Danny Boyle (Trainspotting, 28 Days Later) llegó en preestreno mundial a la Cineteca Nacional, hasta ahora sólo vista en festivales.

La peli sigue la travesía de 8 astronautas que se dirigen al Sol para lanzar una "bomba estelar" que lo reactive, luego de que empezara a extinguirse con obvias consecuencias fatales para la Tierra y sus habitantes.

Después de un viaje de 16 meses, están cerca de concluir su misión cuando empiezan a aflorar problemas atribuibles a la naturaleza humana: miedo, obsesiones, coraje, desesperación, etc, que no tardan en poner en peligro el éxito de su tarea. A la estabilidad emocional y física de los tripulantes no ayuda el encuentro que tienen con otra nave, lanzada desde la Tierra siete años antes, extraviada sin dejar rastro.

Danny Boyle ha hecho una buena película retomando lo mejor del género (de Odisea 2001 a Alien) y descartando mamarrachadas como Armageddon y similares. Las actuaciones son muy buenas por parte del elenco encabezado por Cillian Murphy, sobresaliente como siempre, y Chris Evans, quien demuestra que puede ser mucho más que el chirigotero Johnny Storm de Los 4 Fantásticos. El filme es además visualmente impecable y lleva banda sonora de Underworld.

Eso sí: no vayan con ojo demasiado aguzado en el aspecto científico porque el guión de Alex Garland (La Playa, 28 Days Later) se toma bastantes licencias en ese sentido, empezando por el hecho de que al Sol le hacen falta varios miles de millones de años para iniciar su decadencia... Más allá de esas salvedades, la película es recomendable.

martes, abril 03, 2007

Éste que ves

Éste que vez es un libro curioso. Demasido temprano llegan estas memorias de Xavier Velasco, dada su juventud (este año cumple 43) y su relativamente escasa producción literaria (cinco libros con éste, al menos oficiales).
Un libro curioso para una vida a la que el adjetivo curiosa resulta a todas luces insuficiente. Velasco vivió durante más de 20 años en el anonimato literario. Hasta que ganó el Premio Alfaguara en 2003 su nombre era prácticamente desconocido. Éste libro, de hecho, es el primero que escribe después del premio que lo catapultó a la fama y lo sacó de su estatus de autor de culto para convertirse en uno con obra publicada en toda Iberoamérica, leído y elogiado por rock stars literarios (y literales, jaja) como Pérez Reverte, Alberto Fuguet, Carlos Fuentes y Tomás Eloy Martínez.
Quizá por eso Velasco resulta tan interesante personaje. Sabe, porque lo vivió durante muchos años, lo que es ser negro literario y, subvaluado en lo que más le gusta (la literatura), dedicarse a otras actividades "propias de su profesión": publicista, periodista, editor, etc. Y ahora, con el Alfaguara en el bolsillo, no olvida el trabajo (y el tiempo) que le tomó llegar a vivir de sus regalías.
En este contexto, si tuviera que definir con una palabra Éste que ves, diría que es un libro sincero. Wilde decía, y con razón, que la sinceridad no es en sí mismo un valor estético, pero de cualquier forma no deja de ser una cualidad deseable, al menos en un libro de estas características.
El Xavier personaje de este libro es un niño insufible en muchos sentidos: caprichoso, egoísta, cruel, cobarde... también es sensible, inteligente, creativo, a veces temerario... es, en fin, un niño que encuentra en el pasatiempo de leer y escribir la vía de escape (la salvación, la llama él) de un mundo que lo asfixia. "Un cuaderno repleto de garrapatas negras y moscones de todos los tamaños (tacha uno los renglones y hasta los párrafos) es el juguete más emocionante quehe tenido de los nueve años para acá".
Xavier Velasco realiza en Éste que ves un exorcismo literario preciso, sincero y (como supongo son todos los exorcismos) doloroso. Un libro que rompe con el Velasco más envalentonado, caradura e incluso resentido de sus libros anteriores. Un libro que hace tanto al personaje como al autor más complejo y, desde luego, más entrañable.
Altamente recomendable.

lunes, marzo 26, 2007

La maldición de la flor dorada

Otro banquete visual de dimensiones épicas. Este viene de China, de Yimou Zhang, mismo director de la mesmerizante Héroe (2002).
Hace mil años, el emperador Ping regresa a su palacio luego de tres años de guerra. Nada es lo que parece. Su esposa, sus hijos y su corte traman algo que no sabremos hasta el final, un giro de tuerca tras otro.
El espectáculo es delirante. Zhang tiene una sorprendente destreza para combinar los colores en la pantalla y lograr escenas de una armonía visual inusitada. Y qué decir de las batallas.
No voy a negar que en algunos momentos los gongorismos resultan empalagosos, pero están tan bien hechos que no queda más que contemplarlos y esperar la siguiente secuencia.
Altamente recomendable si les apetece acción y belleza en la misma película. No se la pierdan.

domingo, marzo 25, 2007

300

La batalla de Termópilas es uno de los episodios emblemáticos de la historia occidental. Ya se sabe: 300 espartanos combatieron hasta morir contra el ejército persa, en desventaja de uno contra mil. 2500 años despés de los hechos, es posible pensar que el relato que ahora conocemos tiene mucho más de mítico que de histórico.
Encuentro problemas con la exigencia que ha de hacerse a una película basada no sólo en un relato mítico, sino en un cómic, como es el caso. Tengo la impresión de que el tratamiento de un tema y el desarrollo de los personajes en una novela gráfica es sumamente limitado desde el momento en que el guión de un cómic puede no sobrepasar las tres cuartillas a renglón seguido: el espacio que se da al narrador y a los diálogos, cuando los hay, es mínimo. Puedo estar hablando desde la ignorancia, por eso dije "tengo la impresión".
Dando por hecho lo anterior, lo que queda es la estética visual. Y en ese sentido no sé el cómic, pero la película es espectacular. Zack Snyder demuestra una gran destreza al dirigir frente a la blue screen, buen manejo de los efectos especiales y en general de todo lo que se ve en la pantalla: vestuario, diseño de producción, fotografía. Digamos de una vez que técnicamente la película es excepcional.
Pero argumentalmente no pasa de ser una producción palomera. Los personajes no tienen profundidad: quizá por ello el casting se basó en actores cuyo más notable atributo es parecer salidos de WrestleMania. ¿Para qué actores de verdad cuando el 90% de la película se va en cerceneos y descabezamientos? ¿Desarrollo del dramatis personae? Nah. No es necesario. Los malos son re-malos y los buenos... eh... ¡pues re-buenos! Lo único que requieren los héroes para serlo es gritar AH-UH a cualquier pregunta o arenga que les haga su jefe Leónidas, que tampoco es una lumbrera.
Hay también otra lectura posible, sobre la que no abundaré: una moraleja realmente cargante acerca del valor de la libertad (representada y defendida por los espartanos) contra la opresión ignorante y bárbara (representada por los persas). No hace falta ir demasiado lejos para pensar en la disputa actual entre EU (dizque adalid de la libertad) e Irán (país heredero de la cultura persa, nomás). Pero esa lectura, por remolona e idiota, no quiero hacerla aquí. Sólo constatar que está en la película.
Al final, 300 resulta irregular. Visualmente es un mazazo a la cabeza (y es un halago, eh), pero argumentalmente no pasa de contar una leyenda con los mismos recursos que se le cuenta la hazaña de los Niños Héroes a un infante de 8 años. Por cierto que al final los mexicanos salimos más chidos: los espartanos necesitaron 300 de sus mejores hombres para darle una lección de coraje al ejército más poderoso de su tiempo: nosotros nos bastamos con seis cadetes para darle una patada en el trasero a los EU. Es un decir, claro, porque las dos batallas, la de Termópilas y la de Chapultepec, las perdieron los "buenos". Pero esa es otra historia...