sábado, diciembre 29, 2012

El derecho a la infelicidad

Hasta hace unos días había pensado que el sentido de la vida se encontraba en la búsqueda de la felicidad. No divagaré sobre el significado de esa palabra, pues no es la intención de este post. Lo que intento decir de entrada es que para mí siempre había sido obvia la respuesta a la pregunta: ¿Cuál es el sentido de la vida? Intentar ser felices, respondería. Siempre había pensado que ésa era la única opción. Que no ser feliz no era alternativa, y mucho menos una alternativa consciente

Pero hace algunos días me topé con una idea absolutamente contrapuesta a ésa. Estaba viendo el primer capítulo de Gossip Girl, esa serie de televisión que relata la vida de un grupo de adolescentes millonarios en Nueva York. Habrá tiempo para comentar la serie en otro post. De momento me quedo con el diálogo de dos personajes. Recuerden que son: 1) adolescentes, 2) millonarios y, para el caso, 3) varones. Están en Central Park, fumando, y uno (Nate) está notablemente conflictuado. El otro (Chuck) le pregunta qué le pasa. El diálogo es más o menos como sigue (la traducción es mía):

Nate: ¿No sientes a veces que nuestras vidas están planeadas por otros? ¿Que vamos a terminar igual que nuestros papás?
Chuck: Wey, ése es un pensamiento espantoso.
Nate: ¿Y no tenemos derecho a elegir... ser felices?
Chuck: Tranquilo, Sócrates. A lo que nosotros tenemos derecho es a mucho dinero, quizá una casa en los Hamptons, un problema con drogas legales... Pero la felicidad no parece estar en el menú. Así que sigue fumando y cierra el trato con Blair (su novia), porque también tienes derecho a disfrutar de ese trasero. 

Nunca hasta ahora había pensado que hay gente que renuncia a ser feliz de manera consciente. Que asume que sacar esa opción del menú es, simplemente, el precio que hay que pagar por lo que tiene o va a tener aunque ello implique que otros decidan qué estudiar y dónde, qué tipo de amigos convienen y cuáles no, e incluso de quién es pertinente ser novio o esposo a costa, desde luego, de sacar también del menú ese incómodo y errático concepto llamado "amor". 

Así que al final se sacrifican la libertad, la felicidad y el amor por, siguiendo las palabras de Chuck, mucho dinero (mucho, en verdad), una casa en un fraccionamiento de lujo, la oportunidad de evadirse con drogas, alcohol y otras chucherías por el estilo y, claro, poder disfrutar todos los traseros que el dinero pueda comprar (que, asumo, son también bastantes y de buena calidad).

Un par de días después me topé con este video en el que el filósofo británico Alan Watts reflexiona en torno a su experiencia con alumnos a los que asesoraba en su camino a la universidad:
  

No creo en verdades universales. Por eso no me atrevo a juzgar a las personas que, como Chuck de Gossip Girl, deciden hacer del dinero y el glamour su razón de ser. Lo que sí puedo decir es que no lo entiendo. Suscribo cada palabra del discurso de Watts y me parece desconcertante, por decir lo menos, que alguien  renuncie conscientemente a los valores que desde mi perspectiva hacen que la vida tenga un poco de sentido. (Supongo que lo mismo pensarán de mí los Chucks que lean este post. Pero ésa es otra historia). 

Concluyo con algo que me dijo Arturo Pérez-Reverte cuando lo entrevisté a propósito de la publicación de La reina del Sur: "Hay dos cualidades que respeto mucho en la gente. No quiere decir que las tenga yo, pero sí que las respeto en los demás y trato de tenerlas para mí mismo. Son la dignidad y el valor. Ninguna la puedes comprar con dinero. Y mira que con dinero puedes comprar casi cualquier cosa: mujeres, amigos, fama... hasta felicidad. Porque con dinero puedes comprar momentos felices, pero no puedes hacerte de dignidad y valor. Pasé más de 20 años en guerras viendo lo mejor y lo peor de los seres humanos y puedo decirte que la vida se pasa más o menos bien si cuentas con esas dos cosas entre lo que llevas a mano: dignidad y valor". 

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Aprovecho para desearles, sí, un feliz 2013... O que, al menos, éste los encuentre plenos de dignidad y valor. :-)

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Para saber más --> "Why Millennials Want To Be Rich", texto de Nona Willis Aronowitz publicado en el sitio web GOOD. 

3 comentarios:

Don Serge LA dijo...

Aristóteles dijo y dijo bien, de todos los valores y de todos los fines, sólo uno es en si mismo. La felicidad. Uno no es feliz para algo más, es un todo, pero cualquier otro valor o cualquier otra cosa que uno haga, en un último momento nos va a remitir a que es nuestro intento por ser felices. No existe algo cómo renunciar a la felicidad, se puede renunciar a alguna pasión, a alguna vocación, pero a la felicidad cómo un todo, pues me parece francamente imposible.

La pregunta que habría que hacer es: ¿Cuándo dicen que tienen que "renunciar" a la felicidad, a qué están renunciando exactamente?

Probablemente Nate diría, no pues a casarme con la mujer de mis sueños y Chuck diría a crear mi propio camino, francamente no se que dirían...el punto es que estarían renunciando a una opción de vida, mientras estarían aceptando otras, lo que no significa que renunciaron a la "felicidad", renunciaron a una opción que los hacía muy felices, una entre tantas, entre todas las opciones que podemos tomar.

Incluso el propio suicidio cómo una renuncia a la miseria en vida, ¿no es una búsqueda de la felicidad?

Al escritor de Corsarios de Levante podríamos hacerle otra pregunta, cuándo usted dice que se puede "comprar" felicidad, ¿a qué se refiere exactamente? ¿Una puta, un chocolate o ambos? Y pronto se dará cuenta que no hay algo como compar "felicidad" en su conjunto, así como que la dignidad y el valor no se entienden sino como virtudes que te pueden permitir ser felices.

Al filósofo británico, le podríamos cuestionar un poco su visión, desde mi perspectiva, egoísta y miope, pues quizá yo pueda decirle que seré feliz cuidando perritos, pero también no puedo ser feliz sin tener una familia y el problema con su propuesta comienza cuando nuestros hijos quieren hacer algo para lo que indiscutiblemente requiere apoyo económico, quizá de haber tomado otra decisión que nos hiciera "menos felices" que cuidar perritos tendríamos dinero para pagarle una universidad, para comprarle una computadora, para darle de comer tres veces al día...y asi fallamos como padres al sólo ver por nuestra propia felicidad, fallamos como miembros de una familia, fallamos como miembros de una sociedad.

Yo creo que la felicidad como ese todo que brinda sentido a la misma vida, es lo que define al ser humano, así comparto tu primera aproximación al tema, el sentido de la vida es la constante y perpetua búsqueda de la felicidad. Así que cuando Chuck y Nate hablan de "renunciar a ella" pues creo que atinas cuando adviertes que son adolescentes y probablemente están haciendo un berrinche porque su papá lo agarró fumando marihuana y le prohibió ver a determinados amigos o porque le prohibieron estudiar artes liberales o cualquier otra situación que quizá con tantita madurez podrán darse cuenta que no es "la felicidad" en su conjunto, tan solo fue una condición de vida. Además, siempre tienen la opción de renunciar al dinero e irse de su casa.
He ahí una ponderación entre dos opciones, inconscientemente escogieron la que, a la larga, creen que los hará felices. ¿No?

Me encantaría seguir discutiendo el tema, te mando un abrazo. Feliz año



Pepe González M. dijo...

Muy al principio del video Watts dice que les preguntaba a sus alumnos: "¿Qué te hace cosquillas?" (literalemente: "What makes you itch"?) Y luego inquiere: ¿Qué estudiarías si el dinero no existiera?

Creo que de eso se trata: de cómo desde jóvenes todos tenemos más o menos claro qué nos emociona tanto que nos produce "mariposas en el estómago"... sin embargo muy pocos terminan dedicándose a eso. ¿Por qué? Por el dinero.

No soy tan ingenuo como para negar que "de ilusiones no se vive", como irónicamente dicen padres, tíos, profesores y abuelos que intentan hacer que "entremos en razón" y no "desperdiciemos" nuestras vidas en cosas que, según ellos, no son económicamente redituables. Pero independientemente del dinero (que, como Watts, pienso que llega si haces bien las cosas y lo que mejor harás es lo que más te gusta), creo que la pregunta pertinente es ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué vivimos? ¿Para qué nos despertamos cada mañana y hacemos lo que hacemos? Ahí es donde cuesta más trabajo la lucidez, la honestidad... Y cada quien debe encontrar una respuesta propia.

Pero sin aceptar respuestas fáciles, comodinas. Porque es muy sencillo decir que está en el ser humano el deseo de tener familia. ¿Y si no? ¿Y si alguien decide no tener esposa, ni hijos? ¿Se vale? Y, suponiendo sin conceder ese argumento, ¿la familia exige el sacrificio de dedicar 10 o más horas de nuestros días durante décadas a un trabajo que no nos satisface? ¿Es la familia o somos nosotros, que no tenemos el valor para dedicarnos a lo que "nos hace vibrar"?

(Conste que son preguntas y que aquí estamos generalizando: insisto en que cada quien debe darse su propia respuesta de para qué está en el mundo)

Finalmente el caso de los personajes de "Gossip Girl" me parece paradójico: tienen tanto dinero (en verdad, muchísimo) que en teoría podrían dedicarse a lo que les viniera en gana. Pero no. Ese dinero, esa posición, les compromete a seguir ahí, a tragarse su orgullo estudiando la carrera que el papá quiere en la universidad que el papá decide aunque la familia bien podría enviar al hijo a estudiar lo que quisiera y donde quisiera. Pero esa clase de poder (el económico en este caso) no libera: a veces atenaza más que pobreza. Tanto trabajo para tener tanto dinero y al final no poder decidir lo que uno quiere hacer… ¡Haberlo dicho desde el principio!

Dirás que eso es parte sólo de un programa de televisión. Pero conozco casos así. Hace unos meses una alumna me pidió informes sobre universidades para estudiar Literatura. Me dijo que iba a intentar hacerlo a escondidas de su papá, que ya la había inscrito en otra carrera. En Manhattan o en Santa Fe, seguimos siendo humanos. A veces demasiado. ¡Saludos, y feliz año de vuelta!

Don Serge LA dijo...

Esta paradoja a la que nos referimos, fue enfrentada admirablemente por Freud en su libro "El Malestar en la Cultura", si entrar en detalles técnicos del libro, el propio nombre envuelve la hipótesis:

Para Freud, la cultura es todo aquello que disciplina a nuestros instintos primitivos, los mitiga y esta sólo es posible cuando más de una persona aporta sus intereses en una una sociedad, le llama economía, división del trabajo. Su trabajo se centra en imaginar al hombre primitivo, quién tuvo una mujer esclavizada para satisfacer todos sus instintos sexuales y con ella tuvo hijos, quienes lejos de despertar el amor paternal que imaginamos, siendo el más fuerte, los esclaviza de igual manera para realizar aquellas tareas que le aburren. Pero los hijos crecen...y no estarán muy conformes con su lugar en la vida y probablemente se unirán para asesinar al tirano de su padre. Ahora los hijos tendrán que poner de acuerdo sus intereses y deberán dividirse aquellas tareas que ninguno quiere hacer. Y etc, etc, etc. La hipótesis es que probablemente no existió un ser más feliz sobre la tierra que ese hombre primitivo, quién indiscriminadamente pudo satisfacer todos sus instintos primitivos, animales.

Es ahí donde se esconde la paradoja existencialista, una paradoja mucho más añeja que el dinero como riqueza o que el propio trueque, es en el más primitivo conflicto de intereses, en la propia naturaleza de la coexistencia.

No dudo en la influencia del dinero, como símbolo de riqueza y de poder, en nuestra vida cotidiana y moderna, pero me parece ingenuo pensar que es por el dinero que no nos podemos dedicar a aquello que nos hace cosquillas, porque al final del día, detrás de todas las máscaras de convivencia social, lo que nos hará cosquillas (sin pretender ser exhaustivo) será el alimento, el descanso y el sexo.

"Dinero, poder y sexo."

Ah, qué bonito. ¿No?

Y a cerca de la encrucijada en la que se encuentran nuestros amigos millonarios, qué sin duda es muy real, siempre he pensado que quien quiera vender de su vida un drama lo podrá hacer, sólo que yo esos boletos nunca compro. Si es "La Felicidad" la que está en la linea, pues sin duda no tienen opción, sálganse de su casa, abandonen a su familia y sean felices. Pocos lo harán, no porque sean "tontos" y no vean la obvia respuesta, empero son seres racionales y realizan una ponderación, un ejercicio de lógica básica entre distintos escenarios de "Felicidad".

Yo no los compro.