sábado, octubre 16, 2010

Ah, ¡el horror, el horror!

No tan rápido, e-book, no tan rápido

Hace algunas semanas leí un libro (éste libro) en el que Umberto Eco responde por millonésima ocasión a la pregunta de si Internet y los libros electrónicos vencerían o no a la lectura en papel.

Dice que no. Sostiene que el libro es un invento perfecto: como la cuchara, es imposible reemplazarlo por otro. Se pueden hacer modificaciones de diseños, de materiales, de tamaños... pero el objeto sigue siendo esencialmente el mismo.

Yo me encuentro en una posición indeterminada. Mantengo una relación muy peculiar con los libros, hasta cierto punto fetichista. Hago con ellos cosas que con un kindle o un iPad no podré hacer jamás: los muerdo, los mancho con sustancias extrañas, los tiro al piso (ellos caen, pero yo asumo la responsabilidad, jeje), los uso de mantel y paragüas o como block de notas si olvidé mi cuaderno en casa... Me gusta olerlos constantemente. Obvio decir que los subrayo y escribo en sus márgenes. En fin. He pensado escribir un post al respecto desde que hace algunos meses un amigo se escandalizó por el trato que le doy a mis libros ("Dices que los quieres, ¡pero ve cómo los tratas!"). Espero hacerlo pronto (escribir ese post); el caso es que el libro electrónico parece haber llegado para quedarse.

El e-book no es cosa nueva. Años ha que esta teconología se encuentra disponible, sin embargo en todo este tiempo no he conocido más que a una persona que lee de esta manera. Las cosas van a cambiar pronto. Se ha anunciado en España el futuro lanzamiento de una plataforma similar a las que ya existen para videos (YouTube) y música (Spotify). Esto quiere decir que en un par de años podría ser mucho más cómodo, seguro y económico comprar libros en línea para leerlos a través de una pantalla de ocho pulgadas. Quizá ya lo sea, pero la oferta de libros disponibles es limitada... cuando se abra el mercado de forma masiva (como YouTube y Spotify han hecho en sus respectivas áreas) podría darse un boom de la lectura electrónica.

Hoy mismo he hecho un viaje a la librería. Una de esas "incomodidades" que me evitaría si hubiera comprado el libro en línea. Por circunstancias que no considero necesario explicar, pasé casi dos horas manejando y gasté casi un octavo de tanque de gasolina. A ello hay que sumar, claro, el costo del libro que fui a comprar. ¿Hubiera preferido evitarme esa "molestia"? No estoy seguro. El viaje me sirvió para caminar una de las partes de la ciudad que más disfruto (el trayecto de la colonia Florida a Miguel Ángel de Quevedo); también pude pasar a curiosear una tienda de discos a la que no tengo acceso frecuentemente (Tower Records Altavista) y aprovechando que estaba por esos lares compré filetes de pescado y gorditas de chicharrón del Mercado de Mixcoac para ofrecerme a mí y a mi familia una de las mejores comidas de los últimos tiempos. No contemos que a veces hago ese periplo o uno similar acompañado de gente que aprecio, lo cual constituye en esas ocasiones un aliciente adicional para seguir pensando que es una buena idea ir a ver/comprar libros a una librería en vez de hacerlo en línea desde la modorridad de mi hogar.

Estoy seguro de que haré uso de eso que llaman el Spotify de los libros. Y no me veo lejos de adquirir alguno de esos artefactos para la lectura electrónica. Pero con la misma seguridad sé que no podré nunca sustituir una cosa por otra. Seré siempre un empedernido enamorado del objeto-libro, así como de la experiencia que implica buscarlos, comprarlos, leerlos, prestarlos, comentarlos, recordarlos... Soy un chico material y no me da lo mismo pasar las páginas en una pantalla táctil que en un libro de papel. Eco tiene razón: el libro es perfecto. Mejorable como objeto, pero no como idea.

Ven, Kindle, ven, iPad, ven, Sony Reader... Vengan, chicos... hay una biblioteca en casa que quiere conocerlos...

9 comentarios:

& Aleph dijo...

Te diré, las capacidades económicas de países como el nuestro hacen y harán que el libro, así como el periódico nunca desaparezcan. Pero he de decirte que en más de una ocasión yo comenté que esto sucedería, que en los puestos de revistas se comience a vender un e-reader para periódicos era para mí como un paso a seguir en la electrónica, hoy no estarán en los puestos de la esquina, pero ya se encuentran al alcance de las manos, y si el libro es para ti un fetiche, acéptalo, para mi es mejor tener un pequeño dispositivo en el que pasar las páginas de libros, revistas y periódicos que no haga falta cambiar a menos que lo desees reemplazar por el nuevo modelo, es más funcional contar con un e-reader que desperdiciar miles de hojas de papel... y te cuento, muchos de estos vienen con i-pen o pluma electrónica pa' que me entiendas. ¡Saludos! PD. Sony reader come to me!

Pepe dijo...

Aleph: Pienso que es un error asumir los libros como "desperdicio de miles de hojas de papel"... Y pues no comprendo la ventaja que implica el que los e-books vengan con su pluma electrónica. La tinta y el papel son, oh sí, irremplazables. ¡Amantes del libro-objeto, uníos! Saludos, y gracias por comentar.

& Aleph dijo...

Estimado Pepe: No me refería a desperdicio fútil e inútil de hojas al por mayor, aunque sí acéptalo, damm global warming y nosotros imprimiendo libros...lo sé el gasto energético de los e-readers no es que sea precisamente un ahorro de energía, mmm, dilema. Lo de la pluma electrónica lo puse porque es vital para quienes como tú desean hacer el comentario al margen o usarlo de e-notebook, espero expresarme bien, como sea amantes de la tecnología súmense a la energía de la lectura en estos nuevos prototipos! Saludos e-writer

Pepe dijo...

Aleph: ¿Y qué pasa con el sentido de posesión objetual a la que somos tan afectos los compradores habituales de libros? Touché?

& Aleph dijo...

Ya materialista, no toda posesión versa en un objeto, la posesión más valiosa se encuentra en la memoria y es el conocimiento y la vivencia del hombre, y estas las puedes tener por medio de un aparato tecnológico, a eso nos lleva la nueva era, ¡adaptate o muere!

Marco dijo...

Bastante de acuerdo, la verdad. No hay nada como tener el libro en físico. Pero por mi lado, es mas por tener la reliquia física, jamás me pondría a rayar un libro. Hasta pintar los libros de ingeniería me da cosa, imagínate lo que pienso acerca de maltratar obras de arte. Una cosa es que una obra no esté completa hasta que haya un lector para ella y otra que tengas que atacarla para sentir que la leíste. Pero como ese no era el debate, ahí te dejo nomás ese comentario. ¡Malhadado será el día en el que no haya librerías!

Pepe dijo...

Aleph: "Adáptate o muere". Uy. ¿Ya estamos entre apocalípticos e integrados? :-) La memoria es débil, mucho, y muy poco de fiar. Por ello existen los libros y las bibliotecas, entre otras cosas, para resguardar el conocimiento generado a lo largo de los siglos. Razón más para conservar el legado en papel (material), ¿o le confiaremos eso, lo más preciado que tenemos, a una compu cons switch de On/Off? Saludos.

Pepe dijo...

Marco: Recientemente un amigo me reprochó el rayoneo de mis libros. Dijo: "Así les restas valor". Le respondí que, para mí, el valor reside precisamente en hacerlos míos, muchas veces a través de las anotaciones que escribo en ellos. No soy partidario de los libros "vírgenes", que la gente intenta mantener impolutos en sus bibliotecas: a más uso, mejor. Y si el uso se nota, ¿qué tiene de malo? Saludos y gracias por el comentario.

Antonio dijo...

por los árboles! que se calle el señor Eco y se ponga a dar clases! El nook es la neta!