jueves, agosto 07, 2008

Pre-Beijing

Juro que no estoy triste. Mucho menos deprimido.
Saben que me gusta el deporte.
Pero no me emocionan los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
El fin de semana pasado intenté contagiarme de fiebre olímpica al comprar un programa de actividades. Pero nanay.
El hecho de que varias de las competencias tendrán lugar en horas imposibles (la inauguración, mañana casi en la madrugada, por ejemplo); de que los mexicanos irán prácticamente en papel testimonial (acaso alguna sorpresa, pero ya nos han advertido que no nos hágamos ilusiones) y la intensa politización del evento me causan, no sé, pereza. Ayer intenté engancharme viendo un noticiario deportivo y apagué la tele cuando el acto estelar del programa fue entrevistar a una niña de 9 años que cantará en el acto inaugural de mañana. "La única mexicana presente en el escenario", dijeron. Como si eso realmente fuera interesante.
La llama olímpica no me ha tocado. Espero que me ilumine pronto. O no. Casi me da lo mismo.

2 comentarios:

Albie Gio dijo...

Si, creo te entiendo. Estos juegos olimpicos son extraños...Y creo no es sólo la cuestión del horario, porque si verdaderamente tuvieramos el furor q en otras coasiones, muchos seriamos capaces de esperar a la madrugada para disfrutar un evento lleno de mociones... No, ahora no. Entre los tintes politicos y el desempeño tan burdo que algunos atletas demostraron para poder clasificar y alcanzar un lugar en este evento, muchos perdimos la ilusión... y de qué manera... pero aun con todo, creo que alguien, el menos esperado dará alguna sorpresa, y nos devolverá la fe....

... dijo...

Ya somos dos... Los mexicanos solo com observadores, y los horarios imposibles hacen una mala combinación...

Saludos