miércoles, diciembre 22, 2004

Los soñadores hartan

Le ocurrió a Cristo, a Napoleón, a Charles Montgomery Burns y, claro, a Alejandro Magno: sólo la muerte detuvo su obcecada misión sobre la Tierra: conquistarla, cada cual a su modo.
Lo dice el viejo Ptolomeo en Alexander (Stone, 2004): "Los soñadores hartan. Deben morir a tiempo para evitar arrastrarnos con ellos al abismo". La cuestión sobre un post anterior se mantiene: estos personajes, pienso, fueron pruebas vivientes de la necesidad de llegar a un momento de decir "es suficiente".
La película es buena a secas, demasiado larga (casi tres horas), y con actuaciones apenas suficientes para los personajes que aborda, por no hablar de sus caracterizaciones (confirmados los rumores: el tinte de Colin Farrell es risible).
Sin embargo es de esas películas en las que el personaje principal es tan imponente (Alejandro, en este caso) que una pizca de talento (y Stone ofrece más que eso) la hace parecer brillante. No lo es, pero aún así vale la pena verse.

3 comentarios:

JF dijo...

¿Qué decir del soñador sin su fiel compañero? Pedro, Marengo, Smithers y por supuesto, Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno. Su nombre significaba "cabeza de buey", debido a la peculiar forma de su cabeza (frente ancha y perfil ligeramente cóncavo). Alejandro y Bucéfalo tenían aproximadamente la misma edad, siendo alrededor de los treinta años cuando muere el afamado corcel como consecuencia de las heridas que sufrió en la batalla contra el Rey Hindú Porus en el río Hidaspes. Bucéfalo fue enterrado con todos los honores militares y Alejandro Magno fundó en ese lugar la ciudad de Bucefália.

Después de esta pequeña reseña surgen dos preguntas interesantes:
1.- ¿Algún día será reconocido Smithers por su incansable labor?
2.- ¿De que modo uno se podía oxigenar el cabello en el 356 a.C.?

JF dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Jorge Pedro dijo...

smithers, jojojo.