viernes, noviembre 05, 2004

The San Diego Post 09

(Noviembre 1, 2004)
Coronado es una pequeña isla-ciudad a 10 minutos de San Diego. Tiene una playa limpia y tranquila, que hoy luce solitaria. La guía del camioncito de turistas que nos trajo acá dice que la casa más modesta que puede comprarse en este barrio de ensueño cuesta 800 mil dólares. Nos dice que el vecindario está habitado sobre todo por militares retirados (San Diego alberga la base militar marítima más grande del mundo, afirma) y políticos estadounidenses que pueden pagarse una casa de playa acá. En Orange Street, la calle principal de la ciudad, se viven postales típicamente estadounidenses: adolescentes patinando sobre la acera; una mujer hermosa haciendo jogging con un golden retriever corriendo a su lado; algún joven ejecutivo a bordo de su BMW; tiendas de ropa, restaurantes, librerías y heladerías a todo lo largo de la calle. Esta ciudad es sede, además, del legendario Hotel Coronado, donde se filmó la película Some Like It Hot (1959) y el primero en el mundo (siempre en voz de la guía) en haber contado con luz eléctrica en todas sus habitaciones, ahora convertido en balneario de lujo. Coronado es un sueño. ¿Qué se tiene que hacer/ser para poder vivir en un lugar como este?
MIS GASTOS DE HOY
11, desayuno (steak de hamburguesa con huevos revueltos, papa hash y jugo de zanahoria).
18, revistas (Interview, Adbusters, The Economist y el ejemplar de hoy del San Diego Union Tribune).
25, tour en trolley por la ciudad.
6.75, entrada al Reuben H. Fleer Center.
9, cena (tres rebanadas de pizza y una lata de jugo de naranja)
grantotal: 69.75 USdólars

4 comentarios:

Andrea dijo...

Para poder vivir en un lugar como este, uno solo necesita ganarse la loteria.

Pepe González dijo...

Empiezo a jugar Melate el próximo domingo, I promise!

Jorge Pedro dijo...

Con esa lanita también puedes comprarte una botella de mediano precio en algún bar de la colonia Condesa.

Pepe González dijo...

Sí, Jorge, pero creéme que no cambio San Diego por algún bar de la Condesa. Lo del vino, sin embargo, lo acepto en caso de que haya sido una invitación.