martes, julio 07, 2009

Recuerdos de Michael

Buscando discos para re-cargar a mi iPod ayer encontré Dangerous (1991). No pude ni quise evitar recordar los momentos en los que me acompañaron algunas canciones de ese disco. Una canción definitoria de esos días fue "Black Or White". Recuerdo que me sorprendió sobremanera el principio de esa pieza (el niño escuchando música a altas horas de la noche y siendo regañado por su padre: incluso se escucha cómo introduce un cassette... ¡un cassette! a la grabadora) y luego el quiebre con el acorde de una guitarra que seguramente fue el más escuchado de esa década (hubo anuncios de Pepsi que se encargaron de reforzar ese estímulo). El Dangerous World Tour marcó, sin duda, un hito en la historia del negocio (el gigantismo de los escenarios de U2 no es, realmente, ninguna novedad).

"Will you be there" fue perturbadora. Inicia con lo que después supe es un fragmento del cuarto movimiento de la novena de Beethoven y termina casi seis minutos después con Michael llorando e implorando a alguien que se quede, que esté.

"Keep the Faith" es una canción plena de esperanza. "Don't let nobody turn you 'round, brother". Recuerdo haberla escuchado decenas de veces. Y no sé por qué la asocio con una de mis asistencias al Abierto Mexicano de Tenis (supongo que mi walk-man hizo lo suyo en ese momento).

Sin embargo, pese a estos recuerdos entrañables, y sin ser conocedor, Dangerous no me parece su mejor disco. Lo es, para mí, Thriller (1982). En él encuentro atisbos de genialidad. Recuerdo que cuando era niño me gustaba tirarme al piso y dar vueltas como creía que las daba MJ. Creo que también hacía el pasito de Moonwalker (sólo en fiestas familiares y afortunadamente siempre en la era pre YouTube). Mi padre bailaba con un guante y consiguió el video de "Thriller" en Betamax. Lo vi muchas veces con mis primos y hermana. Era verdaderamente aterrador (y fascinante) a los ojos de alguien que todavía no empezaba la primaria.

No tengo idea de si Michael Jackson era una buena persona. Tampoco sé si me importa. Estoy seguro de que la gente que lo rodeaba no lo es. Su mamá peleando el control de su herencia. La madre de dos de sus hijos declarando que nunca tuvo relaciones sexuales con él. El niño al que Jackson pagó 20 millones de dólares para evitar un juicio sobre pederastia confesando que Michael nunca lo tocó y que él (ahora un cabronazo millonario de 24 años) mintió todo el tiempo instigado por su padre...

Se fue. Hoy será enterrado. Espero no equivocarme al afirmar que en 20 ó 30 años Michael Jackson será recordado más por su música (ineludible referente de la cultura occidental de fines del siglo XX) que por el patetismo de una vida rodeada de tinieblas.

1 comentario:

RED dijo...

Ahora si chequé dos veces el autor de esta entrada bloggera jajajaja Excelente conclusión mi Pepe.