martes, diciembre 27, 2005

¡Larga vida al Rey!


La revista PC World acaba de publicar su lista de los 50 mejores gadgets de los últimos 50 años. En la foto, el ganador indiscutible: el Walkman de Sony (1979) que hizo de la música portátil una maravilla posibe.
Nietzsche dijo que la vida sin música sería un error. Y entonces, ¡cuántos yerros vitales nos ha evitado la tecnología! Y es que, ¿qué sería de nuestras caminatas, de los traslados en Metro y microbús, de los viajes largos, de las filas en el banco y las esperas prolongadas sin un artilugio como éste en nuestros bolsillos? ¡Sería el silencio! Sería el error.
El iPod, por cierto, que no guarda horas sino ¡días! de música quedó en segundo lugar. Yo no puedo estar más de acuerdo. Posted by Picasa

6 comentarios:

Albie Gio dijo...

Y que la música portátil se quede con nosotros... Sea cual sea su apariencia...

Anónimo dijo...

Y darle el crédito a quien merece, es decir a Andreas Pavel (interesante nota sobre el verdadero inventor del "stereobelt", y su batalla contra SONY para ser reconocido como tal... Link corto: http://www.lanacion.com.ar/768975), oportunidad además de desearte feliz año, ergozoom,
Yanna

Pepe González dijo...

Órale. Yo no sabía que Sony NO había inventado el Walkman. El link de La Nación no funciona bien, pero confío en la palabra de Yanna. ¡Saludos, y gracias!

Anónimo dijo...

Y ahora resulta que la palabra de Yanna es como la palabra de "Jahvé"?

Carlos.

Pepe dijo...

Bueno, no precisamente de Jahvé... sino de Yahnna, ¡jaja! Saludos.

Anónimo dijo...

Perfil

Un alemán que vivió en Brasil obtuvo en los tribunales el derecho a ser reconocido como el verdadero inventor del walkman

Batalló durante años contra Sony, que lanzó el aparato; antes había ofrecido su creación a otras empresas, que la rechazaron


Elaboró en 1972 el reproductor personal portátil Lo patentó en 1977 en Italia y luego en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Japón Sony lanzó en 1979 su primer modelo No quiso querellar a los fabricantes de MP3


SAN PABLO (Por Larry Rohter, The New York Times).- A fines de la década de 1960, Andreas Pavel y sus amigos se reunían cada cierto tiempo en su casa para escuchar discos, desde Bach hasta Janis Joplin, y hablar de política y filosofía. Entonces dejaban volar la imaginación y se preguntaban si no era posible llevar la música con ellos, a donde fueran.

Inspirado por estas conversaciones, Pavel inventó el artefacto que hoy se conoce como walkman. Pero obtener el derecho a decirlo le costó 25 años de batallas legales contra Sony y otros: Andreas Pavel inventó el reproductor de música personal portátil.

"Cuando solicité mi primera patente, lo hice con expectativas muy inocentes; pensaba que sería algo sencillo, que me tomaría unos doce meses establecer mis derechos y empezar la producción. Nunca pensé que terminaría consumiendo tanto de mi tiempo y alejándome de mis verdaderos intereses", contó Pavel. En persona, no parece ser el protagonista de semejante lucha épica. Es un intelectual amable, entusiasta y serio, más interesado en las ideas y las artes que en el comercio, cosmopolita por naturaleza y educación.

Nacido en Alemania, Pavel llegó a Brasil a los seis años, cuando su padre fue reclutado por el grupo industrial Matarazzo, en ese momento el más importante de Brasil. Su madre, Ninca Bordano, era una artista.

Salvo por un período en el que estudió filosofía en una universidad alemana, Pavel (ahora de 59 años) pasó su niñez y adolescencia en la ciudad más grande de América latina, "y fue una gran ventaja", según dice. Eran tiempos de gran actividad creativa y cultural.

Cuando TV Cultura, un canal brasileño, obtuvo la licencia, Pavel fue contratado como director de programación educativa. Después de ser obligado a renunciar, debido a lo que él llama "presión política", editó la serie de libros Grandes Pensadores para la principal casa editorial de Brasil en un nuevo esfuerzo por "contrarrestar la censura" que reinaba entonces.

Regresó a Europa por su descontento con la dictadura militar. Ya había inventado el aparato que al principio llamó el "stereobelt" (cinturón estéreo), que consideraba más un medio de "añadir una banda sonora a la vida" que un objeto para ser comercializado. Todavía recuerda cuando probó por primera vez su invento. Fue en febrero de 1972. Estaba en Suiza con su novia, y el casete que escuchaban era "Push Push", una colaboración entre el flautista de jazz Herbie Mann y el guitarrista de blues y rock Duane Allman.

En los siguientes años, Pavel presentó su invento en casi todas las compañías de audio (Grundig, Philips, Yamaha e ITT, entre otras). "Todos decían que nadie estaba tan loco como para ir por ahí con audífonos, que era sólo un aparatito inútil de un tipo medio loco."

Ignorando todas las puertas que se le cerraban, Pavel registró una patente en marzo de 1977 en Milán. Durante los siguientes dieciocho meses, tomó la misma medida en los EE.UU., Alemania, Inglaterra y Japón.

Sony comenzó a vender su walkman en 1979, y en 1980 comenzó a negociar con Pavel, que buscaba recibir una parte de las regalías. La compañía aceptó en 1986 un acuerdo limitado para pagar regalías por las ventas en Alemania, únicamente de ciertos modelos. En 1989 inició un nuevo juicio en las cortes británicas, que se alargó y consumió sus limitados recursos. Pavel afirma que en un momento les debía a sus abogados cientos de miles de dólares y estaba siendo perseguido por detectives privados y Sony lo estaba contrademandando. "Congelaron todos mis bienes, no podía emitir un cheque ni usar una tarjeta de crédito." En 1996, el caso fue desestimado, y dejó a Pavel más de US$ 3 millones en costos legales impagos.

Persistió, advirtiendo a Sony que establecería nuevas demandas en cada país en el que poseía una patente, y en 2003, después de una nueva ronda de negociaciones, la compañía acordó un arreglo fuera de las cortes.

Pavel no dijo cuánto le pagó Sony, citando una cláusula de confidencialidad, pero la prensa europea afirmó que recibió una suma en efectivo de unas pocas decenas de millones por daños, y además recibió las regalías de la venta de ciertos modelos.

En estos días, Pavel divide su tiempo entre Italia y Brasil, y una vez más se considera en primer lugar un filósofo. Pero también invierte parte de su dinero en desarrollar lo que llama un "equipo de ensueño" y describe como "un aparato personal, multimedia, de extensión de los sentidos, que se puede llevar en la mano".

Recientemente invirtió en la carrera de Altamiro Arrilho, un flautista que considera el mejor músico vivo de Brasil. También financia un proyecto que describe como la discografía completa editada en Brasil.

Algunos amigos le han sugerido demandar a los fabricantes de reproductores de MP3, afirmando que esos aparatos son descendientes del walkman. Pavel dice que aunque ve las similitudes, no está dispuesto a llevar adelante otra larga batalla. "No quiero reducirme a la etiqueta de ser el inventor del walkman", sostiene.

Traducción: Gabriel Zadunaisky



http://www.lanacion.com.ar/economia/nota.asp?nota_id=768975
LA NACION | 31.12.2005 | Página 7 | Economía

[pa' los incrédulos... Ya(h)nna]