martes, septiembre 06, 2005

Vi 'La caída'

¿Se puede humanizar la figura de Hitler? Sí, claro. Tanto como se puede humanizar la figura de cualquier otro hombre o mujer del planeta, en cualquier momento histórico. Hitler era humano. A nuestro pesar, claro. Pero lo era. La historia, y el cine, han hecho de él una caricatura. Pero Hitler, el hombre, era amable con su pastor alemán (Blondie), tenía muestras de aprecio por la gente cercana a él (su secretaria, su amante, los hijos de Goebbles) y... y muy poco más, según Olivier Hirschbiegel, director de La caída.
No entiendo por qué algunos críticos (sobre todo, según me dicen, en Alemania) encuentran que esta cinta despierta "empatía y admiración" por Hitler. Digo, sí despierta curiosidad por saber cómo era el dictador alemán; cómo enfrentó los últimos días de su vida; cómo trataba a su círculo cercano. Pero esa curiosidad (que no empatía y mucho menos admiración) la despiertan otros muchos personajes históricos. Con Hitler sucede, claro, que fue uno de los seres más repulsivos que ha dado la Humanidad. Y La caída lo muestra así, en todo su "esplendor": no sintiendo piedad por los civiles alemanes que morían en Berlín al negarse él a la rendición; presumiendo su orgullo por el Holocausto; manteniendo su desquiciada idea que tenía de una nueva Berlín y defendiendo hasta el fin la insana orden de no rendirse y buscar la "Victoria Final".
La película me parece, en muchos sentidos, valiosa. Desde el guión hasta la muy justamente celebrada actuación de Bruno Ganz en el papel de Hitler, pasando por una impecable producción y una dirección sin tachas.
Me parece que lo que a los alemanes les incomodó fue el final, en el que la voz en off de Traudl Junge (secretaria de Hitler, en cuyas memorias se basa parcialmente el guión) revela que ella, como muchos alemanes de entonces, no apoyaron a Hitler conscientes de todo lo que hacía. Muchos, como la misma Traudl, eran demasiado jóvenes para mostrar el resentimiento de sus mayores por la derrota en la Primera Guerra Mundial y apoyaban al régimen pero no eran nazis. Traudl, sin embargo, afirma que su juventud y si ignorancia de entonces pueden no ser excusas. "Pudimos haber hecho algo para informaros más", dice. Y eso, seguro, debe incomodar a los alemanes.
Pero no sólo a ellos. Debe incomodarnos a todos. Porque si algo muestra la película es la debilidad de los hombres en general. La debilidad ante un sistema, ante un personaje carismático, ante la cómoda ignorancia que puede llevarnos a encumbrar a un tipo como Hitler. Les pasó a los alemanes. Pero le ha ocurrido a muchos pueblos antes y después de ellos. En realidad, todos somos débiles ante la simpatía que despierta el Diablo.

3 comentarios:

Saffog Tochtli dijo...

Creo que la ignorancia es el soma más dulce que pueda beber el ser humano. Un soma de doble filo... supongo que muy pocos alemanes se enteraron de que hacían con los judíos. De manera análoga pasó con los no alemanes que no supieron hasta que ocuparon el imperio nazi la enfermedad psicópata de algunos frente a los judíos, polacos, gitanos y otros más que murieron en los terribles campos de la muerte. Yo también vi la caida y se me hizo interesante como documental, pero hasta ahí, no puedo presumir que me guste una película que refleja una penosa realidad del género humano.

Pepe dijo...

Gooffas: Siempre un gusto saber de ud., señor! Qué bueno que te gustó la película. Es, tienes razón, casi un documental. Funciona muy bien para efectos de remover conciencias, pienso. ¡Saludos afectuosos, y gracias por venir!

Lénica dijo...

bueno, bueno...
a mi me doliò ver esa cinta, muy cruda, no se que de diferente tenga con el caos de esta epoca y con lo que seguro vendra, comienzo a creer que el ser humano es realmente mas malo que bueno, ahora, definir bondad y maldad es CAOS!!!!.
buena cinta, la actuaciòn un poco rara, aveces me reia de los gritos que pegaba y de como le echaba la culpa a tooodos de lo que estaba ocurriendo, si ese sujeto "cayo" fue por algo, tan natural como creer que un enfermo sin remedio permanecera mucho tiempo en este mundo.