jueves, septiembre 06, 2007

Sanborns 21:56

Son casi las 10 de la noche y estoy haciendo tiempo en un Sanborns para irme a casa. La nueva, sí.
Si salgo hacia allá inmediatamente después de terminar mi jornada laboral (a las 7pm), hago entre dos horas y media y dos horas cuarenta y cinco minutos de camino. "Está exagerando", dirán. No. Es en serio. Tomé el tiempo la semana pasada. La primera vez que me atasqué en el Periférico pensé que había un accidente. La segunda, que había sido por la lluvia. A la tercera constaté que el tráfico no empieza a ser tolerable sino hasta pasadas las 10 de la noche. Y yo no estoy dispuesto a pasar dos horas y media de mi vida en un coche, para un trayecto que --en circunstancias normales-- no lleva más de una hora. ¿Pero qué es normal en esta Ciudad? Por eso prefieron quedarme a leer, ver una película, cenar con un amigo, adelantar trabajo... lo que sea es mejor que el Periférico hacia el Norte a las 8 de la noche.
Así que llego pasadas las once de la noche a mi casa. Me levanto a las 05:30.
El principal ingrediente de mi dieta es la incertidumbre. Y a veces no sabe tan bien como debiera. Ayer me sorprendí diciendo que una sopa maruchan estaba "deliciosa". Me preocupó el desliz. Pero es la vida. Hoy comí un paquete de galletas emperador y un litro de agua.
Lo que más extraño de mi vida pasada son las horas de sueño. Antes dormía siete, ocho horas corridas, sin problema. Ahora si duermo seis me creo perezoso.
Pienso en mi vida hace dos meses y no me reconozco. Me cuesta trabajo imaginar lo que era hace seis. Y un año atrás es demasiado tiempo. El recuerdo es claro, pero pertenece a otra persona, a otra vida.
Pienso que mi vida es rara. Ajhá. ¿Pero cuándo mi vida ha sido normal?

lunes, septiembre 03, 2007

Llegó septiembre

Me encanta septiembre. Con sus banderas, sus fiestas, su gente en las calles. El pozole, las tostadas y los chiles en nogada. El "¡Viva México, cabrones!" y las banderolas en los coches. Los sombreros charros en los toldos de los taxis y las banderas monumentales saliendo de la ventanilla trasera de los microbuses.
La noche del 15, el Zócalo lleno. Y también Coyoacán, Tlalpan, Dolores y la Macroplaza (sin importar quién dé el Grito). "Legítimos" y "espurios". "Rijosos" e "institucionales". Todos con bigotes zapatistas y caras pintadas con tres franjas de color en las mejillas. El "Son de la negra" en todos lados a todas horas, enchinándome la piel. Y la mañana del 16 el ejército en las calles con la gente en paz echándole confeti.
Me encanta septiembre. Absolutamente.

lunes, agosto 27, 2007

Se necesita un verdadero artista para conmoverme. No de un simple aprendiz de monstruo.
- Amparo Dávila

jueves, agosto 23, 2007

Golpes de suerte

Mi iPod moría. Hacìa ruidos raros y como que tosía. Se movían las letras en la pantalla. Cambiaba de una canción a otra sin que se escuchara ninguna en los audífonos.
Pensé que lo perdía, al buen iPod.
Le quité su fundita negra, tan elegante y funcional, como si eso tuviera algo qué ver con su funcionamiento interno.
Pensé llevarlo a una tienda Mac, pero el codo me dio una punzada y me torcí del dolor. Entré en pánico. Me costaba trabajo respirar.
Hice lo que cualquier padre amoroso hace en un caso desesperado: le di dos, tres amorosos golpes contra la mesa, al buen iPod. Amorosos, pero firmes. Contundentes. Quien bien te quiere te hará llorar. Es por tu bien. Papi no quiere gastar en una cirugía mayor de gadget. La mereces, pero... ay...
NOW LISTENING: "Dulce compañía", de Julieta Venegas.
El buen iPod ya no tose. Y mi alma tiene sed. Soy feliz.

lunes, agosto 06, 2007

Las palabras

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
--
Octavio Paz