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martes, mayo 22, 2018

Los niños no están bien



Si viven cerca de o con adolescentes varones seguramente saben que el mayor insulto que puede recibir su hijo/alumno es que le digan que hace cualquier cosa (hablar, caminar, patear un balón, etc.) "como niña"; saben también que ante ese insulto el niño debe reaccionar violentamente para demostrar que no es, de ninguna manera, "una niña"; han visto a su hijo/alumno retener el llanto hasta que se encuentra solo; y saben que las pedas son el único momento en el que sus hijos/alumnos están socialmente autorizados a mostrar afecto a amigos del mismo sexo (a quienes abrazan, besan y dicen lo mucho que quieren). 
The Mask You Live In muestra lo que es una verdad evidente para cualquier persona que viva cerca de o con adolescentes: la sociedad en la que vivimos ha construido un molde muy rígido y muy injusto para definir la masculinidad. Un molde basado en tres principios: el niño o adolescente debe 1) destacar en algún deporte (o por lo menos "estar mamado", aunque no practique ninguno), 2) asumir que su éxito se mide por la cantidad de dinero que tiene y 3) ser un Don Juan (tomar a la mujer como presa de caza, y acumular "trofeos" que acrediten su masculinidad).
"Ser hombre" con base en las ideas anteriores genera individuos inseguros, cerrados en sí mismos, incapaces de mostrar emociones que no denoten agresividad y violencia, imposibilitados para construir relaciones estables. 
Y la responsabilidad de esta construcción social somos todos. La crisis de género no termina con la adolescencia, y su atención no corresponde exclusivamente a los padres y profesores: las mujeres que rodean a estos chicos juegan un papel muy importante al momento de reforzar el modelo (aceptándolo sin cuestionarlo como algo "normal" y que no puede cambiarse).
Me vi reflejado en este documental: como niño, como adolescente y como profesor. Creo que ―indistintamente de su género y edad― pueden encontrar en él el retrato de alguien que conocen o son. Alguien que necesita saber que la idea de "hombre" que rige su vida puede ser diferente. Y mucho mejor. 
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The Mask You Live In, de Jennifer Siebel (2015), está disponible en Netflix. 


jueves, enero 05, 2017

"Hasta el último hombre", de Mel Gibson



La semana pasada se estrenó en México Hacksaw Ridge (que los ingeniosos mercadólogos de la distribuidora tradujeron como Hasta el último hombre), la nueva película de Mel Gibson como director (se tomó su tiempo en volver: su anterior realización fue Apocalypto, de 2006). 

Narra la historia real de Desmond Doss, un joven adventista que se enrola en el ejército estadounidense para participar en la Segunda Guerra Mundial. Tiene todas las características que requiere la misión (es joven, valiente, sano) salvo que su religión le prohíbe portar y desde luego usar armas, por lo que tras superar varios obstáculos (básicamente compañeros y superiores que lo bulean por ser tan bueno) puede continuar su carrera militar como paramédico (no armado). Esto ya habría sido suficiente para pasar a la Historia, pero Doss se hizo célebre porque tras una cruenta batalla en el frente japonés decidió quedarse en el campo para rescatar a sus compañeros heridos (que eran decenas). Desarmado, herido, hambriento y solitario, Doss entró en un estado cercano al éxtasis místico y logró rescatar a más de setenta de los colegas que antes se burlaron de él. 

La película no es mala. Al contrario: es una cinta bien hecha, con actuaciones eficaces y basada en una historia auténtica e interesante. El problema es que a Gibson "se le ve el plumero" todo el tiempo: son evidentes sus intenciones de adoctrinamiento cristiano. El personaje principal es prácticamente un santo y hacia el final, cuando le pide a Dios ayuda para salvar a sus compañeros, las acciones que se cuentan de él no son hazañas, sino milagros. En las escenas finales hay innegables reminiscencias de iconografía religiosa: cuando al soldado Doss le bañan después de su milagro se alude al sacramento del Bautismo y la toma en contrapicada de Doss en la camilla (también después de sus salvamentos) es una clara referencia a la Ascensión. 

Desde luego, no tengo problema con la fe de Gibson. Lo que me incomoda es su pretensión de adoctrinar. El tono de los últimos veinte minutos de la película es el de un pastor predicando que la Fe lo puede todo y si te encomiendas al Señor no hay obstáculo que no puedas superar. A los cristianos esto les parecerá uno de los puntos más fuertes de la película, pero a quien no comparta su credo puede resultar molesta esa insistencia de mostrarle al público dónde (desde su perspectiva) se encuentra la Verdad del Mundo. 

La cinta está nominada al Globo de Oro en la categoría de Mejor Drama, aunque según he leído no se encuentra entre las favoritas para ganar el premio. La ceremonia se llevará a cabo el próximo domingo.
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Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, 2016), escrita por Robert Schenkkan y Andrew Knight. Dirigida por Mel Gibson. Con Andrew Garfield y Sam Worthington. Calificación ergozoom: 3/5

domingo, noviembre 20, 2016

#EnMangasDeCamisa 15

En esta ocasión les recomiendo Snowden, la nueva película de Oliver Stone, recién estrenada en México. Mucho qué comentar: en muy pocas palabras creo que Snowden es --básicamente-- un héroe de nuestros tiempos. Vale la pena conocer su historia, y asumir las reflexiones que plantea.  

Acompañan el comentario ideas musicales de Peter Gabriel y María Victoria. :-)

Aquí la conferencia de Glenn Greenwald a la que aludo en el podcast (imperdible para entender cabalmente las razones de Snowden). 

Escucha"En Mangas De Camisa 15" en Spreaker.


viernes, diciembre 25, 2015

"Be a mensch!" (The Apartment, Wilder, 1960)


"That's the way it crumbles... cookie wise".
-- C.C. Baxter

Hace algunos años le preguntaron a Carlos Boyero, crítico de cine de El País, qué película elegiría si sólo pudiera quedarse con una. Respondió que ésta. Pasé mucho tiempo sin verla, porque tengo el prejuicio de que las películas hollywoodenses en blanco y negro son todas comedias ligeras pensadas para el lucimiento de personajes como Frank Sinatra y Marilyn Monroe. Craso error. 

El departamento (en español la tradujeron con el muy desfavorecedor título de Piso de soltero) ha sido una verdadera revelación. Está ubicada en tiempos de Navidad y Año Nuevo, esas semanas (estas semanas) en las que las relaciones interpersonales se vuelven tan líquidas (Bauman dixit): abriendo los brazos y lanzando parabienes a diestra y siniestra. Es en esos días en los que C.C. Baxter (Jack Lemmon), empleado de una compañía de seguros en NY, intenta iniciar una relación con Fran Kubelik (Shirley Maclaine), elevadorista del edificio en el que ambos trabajan. El problema es que la Srita. Kubelik está enamorada del jefe de Baxter (Fred MacMurray). Les reconozco que así contada la trama no suena atractiva (al menos a mí no me lo pareció: por eso no había visto la película ni siquiera después de que un gran crítico la recomendara). 

Los ingredientes del gran cine, como casi siempre, están en los detalles. Baxter tiene la misma ambición de todo joven ejecutivo neoyorquino: ascender en la empresa, y cuanto más pronto mejor. Para ello presta su departamento a varios de sus jefes, para que lleven ahí a sus amantes, esperando éstos le favorezcan con un ascenso pronto. Fran, por su parte, lleva varias relaciones fallidas, y la que ha iniciado con un hombre casado no parece ser mejor que las otras.  

Los elementos están puestos para que, magistralmente combinados por Billy Wilder (director y co-guionista), resulte una película de la que Boyero concluyó: "No conozco ninguna película tan romántica, realista, soñadora, triste, mordaz, sensata, cabrona y bonita como esta". Es, en suma, mucho más que una comedia romántica. Es un filme sobre las relaciones de poder: en pareja, en familia, en el trabajo... Sobre la dignidad que tenemos (o no) en esas relaciones y la forma en la que, empeñados en mantener una idea de lo que "debería ser", dejamos pasar la oportunidad de ser más auténticos, más reales... y más felices. 

Se las recomiendo mucho. Muchísimo. (Está en Netflix)

miércoles, enero 01, 2014

Profes de a deveras


No me haré el durito diciéndoles que nunca me gustó La sociedad de los poetas muertos (Weir, 1989). De hecho durante muchos años fue una de mis películas favoritas, y aun hoy considero que contiene un mensaje entrañable. 

Pero, si sigo siendo afortunado, este año que recién inicia cumpliré siete de dar clases y por lo tanto pienso que puedo corroborar con cierta autoridad que la realidad es muy distinta a la ficción que nos pintan las películas de Hollywood.

Hace algunos meses, gracias a una entrañable ex-alumna, descubrí Detachment (Kaye, 2011), filme que muestra a un profesor disfuncional y pone sobre la mesa varios cuestionamientos en torno al sentido que tiene (o no) dedicarse a la docencia.

Hoy encontré este texto en la formidable revista The Atlantic, de la que soy suscriptor desde hace algunos meses. No puedo estar más de acuerdo con Joshua John Mackin, el autor, acerca del daño que hacen las películas tradicionales (por llamarlas de algún modo) al retratar la profesión docente como una en la que basta con "poner atención a los niños" para que las cosas salgan bien. La verdad es que casi nunca es suficiente llegar con una "actitud positiva" al salón para que tus alumnos te aprecien y pongan atención. Tampoco bastan los discursos motivacionales ni la radical ruptura de paradigmas. Todo eso ayuda. Pero no es suficiente.      

La película mencionada en el texto de Mackin, Bad Teacher (Kasdan, 2011), retrata a una profesora de las que yo he dado en llamar chambistas (o sea, que dan clases mientras sale algo mejor) y que, desde luego, no es modelo a seguir. La profesora Halsey, encarnada por Cameron Diaz, forma parte de un sistema escolar perverso en el que el aprendizaje de los alumnos se mide a través de pruebas estandarizadas y la mejor profesora es la que más eficazmente finge ser "buena y simpática" y que detesta con rabia a la profesora nueva (y no tan "buena") que llega a la escuela a agitar el avispero (entre otras cosas). Son éstas condiciones mucho más reales del trabajo docente, en el que tan mal salen las cosas cuando piensas que es algo fácil (una de las "técnicas didácticas" preferidas de Halsey es poner películas a sus alumnos) como cuando actúas asumiendo que debes ser una especie de superhéroe que debe controlarlo todo (y a todos) para garantizar los resultados que piden los jefes.  

Hay muchos elementos que hacen del trabajo del profesor algo maravilloso, pero será siempre un error definir esa profesión mediante lugares comunes que, aunque posiblemente bien intencionados, poco honor hacen al trabajo de a deveras que se debe hacer (con alumnos, colegas, padres de familia, directivos, etc.) para poder aspirar al título de profe. 

Ya habrá ocasión de ahondar más sobre este asunto. Por lo pronto les recomiendo Bad Teacher. Incluso si su trabajo no es docente, la película es aceptablemente divertida.